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ARSOFT participará en Salamanca Tech: cómo el gemelo digital está cambiando la medicina

ARSOFT participa en una mesa de expertos en Salamanca Tech sobre telemedicina y gemelo digital en medicina

La medicina lleva años transformándose a un ritmo que hace difícil seguirle el paso. No hace tanto hablábamos de digitalización sanitaria como si fuera una meta. Hoy ese término ya queda corto: la conversación ha avanzado hacia medicina predictiva, hacia modelos virtuales de pacientes —como el gemelo digital— y hacia inteligencia artificial aplicada al diagnóstico. No es solo un cambio tecnológico. Es una forma distinta de entender la atención sanitaria.

En ese contexto, ARSOFT estará presente en Salamanca Tech, uno de los encuentros de innovación más relevantes del ecosistema tecnológico y universitario de nuestro país. Y lo hará con protagonismo: Santiago González, CEO de ARSOFT, participará el próximo 16 de abril en la mesa de expertos titulada De la telemedicina al gemelo digital personal.

¿Qué es exactamente un gemelo digital en medicina?

El concepto de gemelo digital viene del mundo industrial. En una fábrica, un gemelo digital es una réplica virtual de una máquina o un proceso que permite simular su comportamiento sin tocar el original. En medicina, la idea es la misma pero aplicada a algo mucho más complejo: el paciente.

Un gemelo digital médico integra imágenes clínicas, datos fisiológicos, historial, información genética, respuesta a tratamientos anteriores… y con todo eso construye un modelo con el que se puede simular, predecir y planificar antes de actuar. Es el salto de la medicina reactiva —actuar cuando el problema ya ha aparecido— a la medicina predictiva: anticiparse, prepararse, personalizar.

El paralelismo con la industria es útil aquí. Antes de que existiera la simulación industrial, se esperaba al fallo para corregirlo. Hoy nadie concibe gestionar una planta sin herramientas que permitan prever lo que va a ocurrir. La medicina está transitando hacia ese mismo modelo, aunque con sus propios tiempos y complejidades.

Una mesa con perfiles que se complementan

Lo que hace interesante la mesa del 16 de abril no es solo el tema, sino quiénes lo van a debatir. Junto a Santiago González estarán Jesús María Hernández Rivas, Catedrático de Medicina en la Universidad de Salamanca y hematólogo del Hospital Universitario, y Carlos Escobar, cardiólogo del Hospital Universitario La Paz y coordinador científico del consorcio DTx de terapias digitales.

Médicos clínicos, investigadores y tecnólogos sentados en la misma mesa. Esa combinación no es casual: refleja exactamente lo que está pasando en el sector. La medicina del futuro no se va a construir solo en hospitales ni solo en empresas tecnológicas. Se va a construir en la intersección de ambos mundos.

El reto de hacer comprensible lo que ya existe

Uno de los puntos que probablemente centren el debate es algo que tiene más de comunicación que de tecnología pura: cómo hacer que toda esa información médica sea realmente comprensible para quienes tienen que usarla.

Los profesionales sanitarios trabajan con datos e imágenes complejas, pero muchas veces las analizan en pantallas planas, en 2D, cuando el cuerpo humano es esencialmente tridimensional. Tecnologías como la visualización 3D, los entornos inmersivos o los modelos virtuales no buscan sustituir al médico. Buscan darle más contexto, más capacidad de análisis, más confianza a la hora de tomar decisiones. En definitiva, que pueda trabajar con mayor precisión y menor margen de error.

Por qué importa que esto ocurra en Salamanca

Hay algo relevante en el hecho de que este tipo de conversaciones tengan lugar en un evento como Salamanca Tech. La ciudad combina universidad, hospital y tejido empresarial tecnológico de una forma que no es tan común. Y esa proximidad importa: cuando la tecnología se desarrolla cerca de los profesionales que la van a usar, las soluciones tienden a responder a problemas reales, no solo a posibilidades técnicas interesantes sobre el papel.

La transferencia de conocimiento entre estos tres mundos —academia, sanidad y empresa— es lo que hace que la innovación acabe llegando a los pacientes. Y ese es, al final, el único criterio que debería importar.

De la atención a distancia a la medicina basada en datos. De la imagen 2D a la comprensión del paciente en tres dimensiones. De reaccionar cuando aparece el problema a anticiparse antes de que ocurra.

La tecnología está cambiando la forma en que se diagnostica, se planifica y se trata. Pero el centro sigue siendo el mismo de siempre: ayudar a los profesionales sanitarios a tomar mejores decisiones. La tecnología no sustituye a las personas. Las potencia. Y en ese camino, la colaboración entre el mundo sanitario y el tecnológico va a ser decisiva durante los próximos años.

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